Es la pregunta que muchos nos hacemos al pensar en el día del retiro, sabiendo de antemano que esta preparación para la vida después del servicio, es un proceso que requiere esfuerzo y planificación, muchos veteranos nos encontramos luchando por adaptarnos a la vida civil después de haber vivido en un ambiente altamente estructurado y disciplinado durante años, a menudo encontrando dificultades para readaptarnos y encontrar un lugar en ella, muchos hemos experimentado traumas durante el tiempo en servicio, que nos puede afectar en el bienestar mental y emocional, pero no todo es malo, nuestros años de servicio nos han dado una gran cantidad de oportunidades y habilidades de liderazgo, trabajo en equipo etc. También pudimos conocer ciudades y sitios del país con diferentes culturas que nos enriquecieron intelectual y personalmente, que nos ayuda a expandir nuestros horizontes y desarrollar una perspectiva global mas profunda
¿Qué debo hacer entonces?
planificación y esfuerzo, identificar objetivos para la vida después del servicio tanto profesionales, financieros, educativos y personales, debemos pensar que esta será una experiencia emocionante, desafiante, enriquecedora y gratificante al mismo tiempo.
Comencemos por la parte familiar.
Más que pensar que hacer después del servicio, es contar con el apoyo y la comprensión de la familia, entablar una comunicación honesta y abierta fortaleciendo nuestra relación y recibir ese apoyo emocional, ellos más que nadie, deben tener muy claro los desafíos que se presentaran durante esta transición. Esta decisión que hemos tomado requiere no solo de fortaleza mental, también muy importante del apoyo de cada uno de los integrantes de nuestra familia.
En la parte financiera.
Investigar los recursos disponibles del gobierno para el personal de veteranos, inscribirse en el registro único de veteranos, aprovechar las alianzas del Ministerio de Defensa con cadena de almacenes, centros educativos, restaurantes, etc. Hacer una planificación financiera junto a la familia, presupuestar los nuevos ingresos frente a los gastos del hogar, como manejar el dinero para las necesidades básicas, deudas, servicios públicos, colegios, etc. Pensar en ahorrar e invertir pensando en el futuro inmediato, para ello existen aplicaciones de ahorro tanto en moneda nacional como extranjera que nos beneficien al cambio de la moneda, aplicaciones para invertir a largo y mediano plazo, si no nos sentimos capacitados en, sentido debemos buscar asesoría financiera que en algunos casos son gratuitas para el personal de veteranos.
En la parte personal.
Pensar en estudiar esa carrera profesional o técnica, que por nuestro trabajo no podíamos iniciar, aprovechar para desarrollar las habilidades de disciplina, liderazgo, comunicación y trabajo en equipo que hemos adquirido con la experiencia a través de los años; Capacitarnos para iniciar con nuestro propio negocio o ampliar el existente, o si nuestro objetivo es buscar empleo, tengamos en cuenta nuestro campo de interés, establecer metas realistas, conectarse con otros veteranos, nuestros compañeros de armas muchos de los cuales conocen las ofertas laborales que pueden ser de nuestro interés.
No olvidarnos de nuestros compañeros veteranos, quienes realmente conocen la realidad, por la que cada uno de nosotros esta pasando al tomar la decisión de retirarse o como se dice coloquialmente colgar el uniforme y “ponerse el Everfit”.
Resumiendo, al tomar esta decisión, aunque no es fácil para nadie, es una realidad que tarde o temprano llegara, busquemos apoyo en la familia, que es lo único que nos queda en esta vida, el trabajo los comandantes pasan, la familia no. Pensemos en planificar y fortalecer el futuro de los nuestros y el personal, aprovechemos lo que sabemos, enseñemos a nuestros hijos y familiares, la importancia de la historia de Colombia y el conflicto interno, la realidad del país.
“Soldado un día, soldado toda la vida”
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